El fuego había consumido casi toda la casa, los bomberos estaban allí luchando contra las llamas, «lánzate, vamos, lánzate» insistían con un niño atrapado en el 3er nivel. «No, tengo mucho miedo» decía el niño llorando; cuando llegó un señor, lleno de grasa de automovil, con las manos sucias y sus dedos maltratados por los constantes magullones, que Dijo «Vamos Miguelito, lánzate antes que la casa termine de quemarse y se desplome», en ese momento, Miguelito dió un salto y calló en los brasos de aquel hombre… Sus primeras palabras fueron… «Gracias papi, sabía que vendrías por mí».
Así es el amor de un padre. Deja grabado en el corazón de sus hijos la esperanza.
Nuestros padres son seres especiales, y en este día del Padre, me uno a todos para decir. Feliz día del padre.
Pr. Domingo Guzmán
