«Al ministro de educación de una ciudad rural le hacía falta emplear un conductor de autobús escolar, y tenía tres aplicaciones para la vacante. Para seleccionar el hombre más capacitado ideó la siguiente prueba:
- Llevó al primer candidato por cierto camino a un lugar donde había una curva cerrada en una subida fuerte, y le preguntó: “¿Qué tan pegada puede usted acercar el autobús a la orilla del camino en esta curva sin precipitarse, con todo y niños, por el precipicio”? El conductor echó un vistazo, replicando: “Creo que hasta seis centímetros de la orilla, sin arriesgar la seguridad” .
- Al segundo candidato para el trabajo se le planteó la misma situación. Examinó la curva y dijo al oficial del condado: “Creo que puedo llevar el autobús hasta dos centímetros de la orilla, sin caer sobre el precipicio” .
- El Ministro llevó al tercer candidato al mismo escenario, haciéndole la misma proposición. De inmediato, este respondió: “¿Me tiene por loco? A mi no me preocupa qué tan cerca pueda llevar el autobús a la orilla. Más bien, trataré de alejarme lo más posible de la línea de peligro” . Este fue contratado.
Cada cristiano debe comprender que existe una línea de peligro entre la vida en Cristo y el mundo. Si bien es cierto que el estudiar la Biblia, la oración, el ayuno y la comunión los unos con los otros, fortalece nuestra experiencia como cristianos, tambien lo es el hecho de que no debemos dar cabida al enemigo por ningún área de nuestra vida.
«Para el cristiano, hay una “línea de peligro” entre la iglesia y el mundo. “Iglesia” identifica a los que han sido llamados fuera del reino de pecado. El apóstol Juan dijo: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” ( 1 Juan 2:15 )».
Este es bueno que lo recordemos siempre. Estamos aquí, pero no somos de aquí.
Dios les bendiga.
