El poder de la oración contestada


El poder de la oración es incalculable.

Como hijos de Dios de seguro hemos escuchado que la oración tiene poder. Cuando hablamos de orar escuchamos todo tipo de pensamientos y argumentos, algunos positivos y otros no tanto. Sin embargo, de lo que sí podemos estar seguros es de que todos, de alguna u otra forma, llegamos a la conclusión de que la oración es un medio eficaz para mantener nuestra comunión con Dios.

Desde que inicié la vida cristiana, hace más de dos décadas, he tenido algunas experiencias de oraciones contestadas, pero la más significatíva para mí me ocurrió cuando todavía no pertenecía a ninguna iglesia.

Estudiaba en una escuela cristiana en Los Minas, una comunidad pobre de mi país. Allí me enseñaron por primera vez sobre la oración. Vivía con mi madre, mis hermanos y mi Padrastro (Utilizo ese nombre no en tono despectivo, sino porque debo hacerlo para darme a entender mejor), para esa fecha mi relación con él no era muy buena, por mis constantes travesuras, tenía miedo de él.

Mi Padre le regaló una linda pelota de tenis a mi hermano menor Walkin, y me había dado claras instrucciones de que no debía jugar con la pelota de mi hermano. Pero no le hice caso, me puse a jugar con la pelota y no pasaron unos minutos cuando se me extravió en una pared de la casa de mi tía.

No sabía que hacer, la pelota no estaba por ningún lado, y debía estar en casa para cuando llegara mi padre. Fuí a la escuela, y en la primera hora de clases hablaron de la importancia de la oración y del poder que hay en ella. Orar hace la diferencia. Yo no creía mucho en eso por lo que no le dí tanta importancia, desde ese momento y hasta que llegué a la casa no pude concentrarme en otra cosa que no fuera «buscar» aquella pelota.

Faltabana unos pocos minutos para que mi padre llegara, así que en mi desesperación, me arrodillé , y le dije al Señor en oración:

«Dios, no se si existes o no, oh si esto de orar es cierto, pero te pido que me ayudes a encontrar esa pelota».

Cuando me puse de pié me recosté con mis brazos de la cama para pararme y al hacerlo escuche el sonido más increíble para mí, algo que hizo: «Tat,      tat,   tat, tat ta tatatattt». Era la pelota que estaba debajo de la cama.

¿Cómo llegó hasta allí? Usted me dirá que de alguna manero llegó a aquel lugar, sin embargo yo sigo creyendo, que en el armario deportivo del cielo, hay una pelota de tenis que hace falta. Dios la envió en ayuda de este humilde hijo para mostrarle que hay poder en la oración.

La Biblia en Santiago 5:13, 16 «Está alguno entre vosotros afligido, haga oración»…»La oración eficaz del justo puede mucho»

Hay poder en la oración. No hay duda en eso, por eso te invito a que en este momente presentes a Dios tu vida en oración.

El señor perdonará tus faltas, sanará tus dolencias físicas, emocionales y espirituales.

Orad sin cesar.

¿Estás dispuesto?

Pr. Domingo Guzmán

 

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