Para ser padre nadie se entrena. No existe un manual para padres, o un tomo de la serie «Como ser padres para tontos». Nadie tiene la oportunidad de ensayar a ser padre o de dar marcha atrás una vez se inicia en ese prestigioso pero delicado camino.
Lo que si podemos es contar con la ayuda de nuestro PADRE celestial para seguir adelante en esta tarea. La palabra de Dios nos declara que ser padres es una bendición tal que quien deshonre tal posición es merecedor de una vida corta en la tierra. El único de los mandatos de Dios acompañado de una promesa, es el que hace recordar a todos que debemos honrar la tarea de ser padres.
En la carta a los Efesios, capítulo 5 y 6, el apósto Pablo nos presenta la recomendación de obedecer en el Señor a nuestros padres. Me gusta el hecho de que el mandato no dice que sólo si tenemos padres buenos debemos hacer eso. No hay una alternativa en ese sentido, a pesar de que estoy de acuerdo en que son muchos los que tienen hijos que no tienen idea alguna de lo que significa ser padre.
Cuando tenemos esa oportunidad, la de ser padres, Dios nos está mostrando una idea de lo que es él para nosotros. Por eso en la oración modelo de Mateo 6, Jesús emepezó con la frase «Padre nuestro».
El Señor desea que recordemos que él es nuestro padre, aunque en nuestra mente esa figura a veces no está muy bien definida por algunas circunstancias, pero podemos estar seguros que, aunque un padre terrenal olvide a sus hijos, nunca será así en el caso de Dios.
¿Te sientes feliz de saber que tienes un Padre? Yo si….
Bendiciones
