Salmo 139:2 “Tú conoces mi sentarme y mi levantarme”
Introducción
Hace algunos 15 años escuché una canción que llamó poderosamente mi atención. Su título en inglés era: “We falldown we get up”. En una estrofa la canción dice: “We falldown we get up, and the saints are just the sinners”. La traducción sería “Nos caemos y nos levantamos, los santos son sólo pecadores”.
Hasta donde llega el lenguaje humano, el salmo 139 nos ayuda a comprender la enorme sabiduría de Dios. Nada puede ocultarse de él; todo está abierto a su vista. Y utilizando una ilustración muy sencilla, el salmista coloca mi mente en una posición cómoda para comprender esto. Que puede haber de importante en el acto sencillo de sentarme y levantarme.
Cuando llega el desaliento
No podemos negar la carga emocional con la que Dios nos creo. Somos criaturas emocionales, estamos llenos de emociones. Llanto, dolor, tristeza, ansiedad. Risa, alegría, felicidad, seguridad. Todas estas emociones cargan de sabor nuestra vida. Debemos estar conscientes que Dios conoce todas nuestras emociones. En Hebreos, el apóstol Pablo nos recuerda que tenemos a un SUMO SACERDOTE que conoce nuestros padecimientos. Es por ello que al llegar los momentos difíciles, como el desaliento, recordemos que Jesús experimentó todo esto. Además recordemos que somos un canal y que podemos reflejar las emociones, transmitirlas a los demás, es por ello, que debemos ser emisores de las emociones positivas.
Metáfora entre sentarme y levantarme
En el lenguaje precioso de la literatura hebrea. A pesar de las imperfecciones que los humanos le hemos impregnado a todo, Dios nos muestra mensajes preciosos para que nuestra confianza sea fortalecida, en el tan sencillo acto de sentarme y levantarme, hay mucho que aprender para nuestro crecimiento espiritual. En esta oportunidad, hermanos queridos, debemos estar seguros de que Dios conoce cada acto de nuestra vida, por sencillo que parezca. Dios sabe de mis luchas y de mis necesidades. No le son ocultos mis pensamientos. Sabe cuando estoy triste y cuando estoy contento. Sabe cuando me levanto con ánimo y cuando no tengo deseos de seguir.
Conclusión
Cuando el desaliento llegue a nuestra vida recordemos esto. Vamos ante el desaliento como cuando entramos a la playa. Siempre vienen olas que nos amenazan, pero las olas pasaran. Cuando esas olas lleguen, recuerda las promesas de Jesús.
“Yo estoy contigo”
“Yo estaré contigo”
“Venid a mí los trabajados y cargados”, yo los haré descanzar”
Sólo Dios conoce el futuro, sólo él tiene el control de mi vida.
Jeremía 29:11:
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal para daros el fin que esperáis”.
Nunca olvides que por cada SENTARTE que tengas que experimentar, hay un LEVANTARTE que espera por ti.
Dios nos bendiga.
