En esta oportunidad quiero meditar en el capítulo 18 de Proverbios, de manera específica en los versos relacionados con el hablar. «Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre». Así dice el verso 4 y me he quedado atónito pues, aunque muchas veces he meditado sobre el tema, hoy he sido enseñado una vez más por la Biblia sobre el cuidado que deben tener nuestras palabras.
Hay muchas dificultades que nos «GANAMOS» por no cerrar la boca. Hoy he llegado a la conclusión de que he cometido muchos errores por no tomar más en cuenta la bendición del silencio. Ya lo expresó Salomón en el verso 13, «Al que responde palabra antes de oir, le es fatuidad y oprobio».
Es mi intensión que al leer esta reflección llegues a comprender lo que hoy he aprendido, es mejor callar, si nuestras palabras no son mejores que el silecio.
Nuestras palabras son necesarias, no indispensables. Ya lo decía San Francisco de Asís, «Predica el evangelio siempre, y cuando sea necesario Usa PALABRAS».
Hoy le pido a Dios que me ayude a usar las palabras sólo cuando sea INDISPENSABLE.
Dios nos bendiga.
