«Dios necesita a hombres que preparen a un pueblo que se mantenga firme en el día del Señor. A fin de dar un mensaje como el que dio Juan debemos tener una experiencia espiritual como la suya.» EGW
En el quinto capítulo del libro «Eventos de los últimos días» la señora White nos presenta el ejemplo abnegado de Juan el Bautista. La vida de este singular siervo de Dios debe ser motivo de estudio por todos los cristianos de este tiempo. Juan fue llamado por Dios a preparar el camino para la primera venida del Señor; su mensaje no era popular, no llenaba de alegría a los que eran corregidos por él, más bien algunos se llenaban de ira y procuraron callar su boca que delataba sus acciones incorrectas.
En este tiempo, nuestra voz debe ser como la de Juan. Con la seguridad de proclamar la verdad. En el caso particular de Juan, su trabajo era «preparar la senda» para el Señor. En nuestro caso, nuestra voz debe ser el eco de la verdad. Una verdad tal no debe ser callada. Esa verdad es que No hay respuesta humana a los problemas humanos. Ningún líder terrenal tiene las facultades de restaurar el corazón. Miles de personas en nuestro país y en el mundo no van a solucionar su problema existencial con la economía mundial, o con los debates sobre política internacional. No es el poderío de uno o de otros lo que devuelve al corazón la esperanza. El corazón del ser humano sólo puede encontrar paz en aquel que la prometió.
«Mi paz os dejo, Mi paz os doy».
Dejemos a un lado de perseguir sueños y quimeras humanas. Aferremos nuestra vida al todopoderoso e imitemos el valor de hombres como Juan el Bautista, de quien se dijo «no hay otro como él entre los nacidos de mujer». Su grandeza estuvo en su humildad. Digno ejemplo de un Cristiano.
Dios nos bendiga.
Pr. Domingo Guzmán
