España o Roma: La dirección de Dios es lo que importa


Pablo escribió

Cuando tenemos nuestra vista puesta en la esperanza, no sólo vemos de forma física. La luz espiritual nos ayuda a ver y sentir la esperanza. En la historia del viaje de Pablo a Roma hay muchos elementos que podemos compartir sobre esto. Pablo era un hombre lleno de esperanza y de visión. Todo lo que hacía debía tener sentido. Sin embargo, al conocer a Jesús percibió que las cosas espirituales no siempre son razonables a la manera humana. Pablo, llegó a entender que los proyectos humanos, aunque tengan razones nobles, no siempre cuentan con el respaldo y la aprobación divinas.

Lo que si pudo experimentar el apóstol, a lo largo de su carrera, fue la presencia de Dios. Las promesas de la palabra en ese sentido son muchas. Isaías 41:10, Isaías 40, Salmo 23:4 y otros tantos versículos de la palabra redundan recordándonos la compañía de nuestro Dios en medio de nuestras aflicciones.

Pablo tenía el ideal de llegar a lo que él entendía era el «fin del mundo» en su época. España era un norte humano. De haber llegado, es posible que hubiésemos tenido algún documento paulino relacionado con este viaje. Pero el destino de Dios para él era Roma. Desde allí impresionaría al mundo con las cartas que escribió y con el empeño que colocó en la predicación de la palabra.

Su vida es un ejemplo para todo aquel que llega a comprender que la vida del hombre no debe estar dirigida sólo por ideales humanos y seculares. Dios es quién tiene el control y conoce mejor que nosotros cual es el camino correcto, si España o Roma.

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