La unidad del cuerpo de Cristo


Análisis de la creencia fundamental No. 14 por el Pr. Domingo Guzmán

“La iglesia es un cuerpo constituido por muchos miembros que proceden de toda nación, raza, lengua y pueblo. En Cristo somos una nueva creación; las diferencias de raza, cultura, educación y nacionalidad, entre encumbrados y humildes, ricos y pobres, hombres y mujeres, no deben causar divisiones entre nosotros. Todos y todas somos iguales en Cristo, quien por un mismo Espíritu nos ha unido en comunión con él y los unos con los otros. Debemos servir y ser servidos sin parcialidad ni reservas. Por medio de la revelación de Jesucristo en las Escrituras participamos de la misma fe y la misma esperanza, y salimos para dar a todos el mismo testimonio. Esta unidad tiene sus orígenes en la unicidad del Dios triuno, que nos ha adoptado como sus hijos (Romanos 12:4-5; 1 Corintios 12:12-14; Mateo 28:19-20; Salmos 133:1: 2 Corintios 5:16-17; Hechos 17:26-27; Gálatas 3:27, 29; Colosenses 3:10-15; Efesios 4:14-16; 4:1-6; Juan 17:20-23).

Introducción

La unidad de la iglesia constituye una de sus mayores fortalezas.

El tema de la unidad es tocado varias veces por el apóstol Pablo.

En Romanos 12 el apóstol presenta claramente este concepto de Unidad en la Diversidad.

“De la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. (Romanos 12:4-5)

En este texto podemos ver cómo el apóstol, en un juego de palabras, presenta una ilustración fácil de interpretar sobre el tema de la unidad en la diversidad.

Comparando a la iglesia con el funcionamiento del cuerpo humano, Pablo presenta el VALOR de cada participante como único. Nos presenta una definición práctica de la DEPENDENCIA.

Como parte del CUERPO todos nos necesitamos el uno al otro.

“Cada parte del cuerpo físico tiene una función diversa, pero todas son parte del mismo cuerpo. De igual manera, los creyentes tienen diversas funciones, pero el uno depende del otro porque todos son miembros de un mismo cuerpo, la iglesia”. (1 Co 12) BLA

La consecuencia natural de la renovación de nuestro entendimiento es una nueva forma de ver las cosas. Es afianzar una correcta comprensión de lo que somos.

Saber qué representas y lo que eres capaz de aportar siempre será importante. Pero no se trata sólo de individualismo. Si no se tiene una conciencia de la comunidad se puede llegar a distorsionar el papel que jugamos dentro de la iglesia.

Lo más importante es el cuerpo

Nuestro papel es ayudar a mantener vivo al cuerpo. Naturalmente ocurre así. Cada órgano del cuerpo humano trabaja en armonía con los demás en búsqueda de la prolongación de la vida.

“Así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo, porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos”. (1 Corintios 12:12-14)

En la medida en la que ponemos énfasis en realizar nuestra función de una manera correcta, se fortalece la iglesia. Esto debido a que la suma de todas las facultades de los miembros forma un cuerpo poderoso y lleno de vigor. La iglesia es ese cuerpo del cual soy parte, mi esfuerzo personal debe estar enfocado no en mi mismo, sino más bien en lo que represento para el cuerpo.

Ahora debo verme de otra manera, ahora soy parte de una nueva estructura, pero soy solo parte.

Pablo lo presenta muy bien cuando dice: “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne;  y aun si a Cristo conocimos según la carne,  ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo,  nueva criatura es;  las cosas viejas pasaron;  he aquí todas son hechas nuevas”. (2 Corintios 5:16-17)

Hay que respetar la diversidad

Con todo lo presentado hasta ahora no podemos dejar fuera la idea de que la diversidad es importante para la economía de la iglesia.

Como organización, desde el punto de vista humano, la iglesia recibe mucha riqueza gracias a la diversidad que le proveen cada uno de sus miembros.

Este elemento puede verse desde un punto de vista MACRO y MICRO, o sea desde la iglesia LOCAL hasta la complejidad que representa la iglesia desde el punto de vista mundial.

Nuestra iglesia es enriquecida por la diversidad de cada uno de sus miembros. Y en el caso de la organización, la iglesia recibe mucho de cada cultura, país, idioma y forma de liderazgo.

Esta recepción nos hace mejores, no sólo nos hace muchos.

El tema de la vulnerabilidad

No podemos negar la posibilidad que tiene la iglesia de sufrir debido a la diversidad. Cuando las ideas fluyen y tenemos la capacidad de expresarlas es posible que las mismas choquen.

Esto no debe ser un motivo de desprecio, sino más bien de respeto por las ideas que son diferentes a las nuestras. Si no existieran puntos diferentes de ver las cosas sería muy difícil poder darnos cuenta de si funciona o no lo que hemos logrado, pues no habría comparación.

La iglesia debe ser protegida por nosotros mismos de cualquier elemento que atente contra su unidad. Recordemos siempre que sólo somos el cuerpo, la cabeza es Cristo.

Hacemos a la iglesia vulnerable cuando no asumimos una conducta madura en ese sentido.

En conclusión

La iglesia es fuerte gracias a la UNIDAD.

“Cristo hace de su iglesia un hermoso templo para Dios. […] Su iglesia es la corte de la vida santa, llena de diversos dones, y dotada del Espíritu Santo. El cielo asigna deberes apropiados a cada miembro de la iglesia en la tierra, y todos deben encontrar su felicidad en la felicidad de aquellos a quienes ayudan y bendicen.

Mantengamos vivo el cuerpo que es la Iglesia.

Realicemos la tarea de ser parte del cuerpo.

Hagamos de la diversidad una fortaleza para nuestra comunidad de creyentes.

Sigamos creciendo en Cristo.

 

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