Cuando me toca hablar de la justicia no dejo de pensar en lo profundo de este tema. El ilustre dominicano Juan Pablo Duarte dijo «Sed Justos lo primero, si queréis ser felices», esta es una frase singular. Pues compara la felicidad con practicar la justicia. Pienso que es una gran verdad. Pero ¿es posible ser justos siendo pecadores?, dejaré la respuesta a un texto en la Biblia. Eclesiastés 7:20, «Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque». Salomón nos dice que no hay hombre justo. San Pablo dijo que «Todos pecaron», refiriéndose a los seres humanos en general. La Biblia es clara al presentar la condición del hombre como incapaz de practicar la justicia. Sin embargo, podemos llegar a ser justos en la medida en que practicamos el ejemplo de Cristo. En Isaías 1:18 dice «Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana». Nuestra injusticia es transformada, por medio del arrepentimiento y el perdón en la justicia de Cristo, la cuál nos es imputada o sea contada a nuestro favor. Concluimos pues, Jesús es nuestra justicia.
