«Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga».
Introducción
Estamos cansados. Nuestro estilo de vida se ha separado mucho del ideal que Dios diseñó para nosotros. El pecado se ha encargado de transformar nuestra existencia en una prosecución de eventos diarios, no en el deleite de la existencia. El enemigo ha tejido este manto doloroso por medio de hilos bien forjados. Si la existencia del hombre se hace afanosa y difícil, al confundirla con la vida, pensaría que no valdría la pena vivir.
Una de las ideas sembradas por el diablo es que el trabajo es una maldición. Y por ende el descanso es una bendición. Así lo entendemos.
En esta oportunidad veremos el contraste entre lo que el hombre comprende y lo que Dios desea para que nuestra existencia, pueda transformarse en vida.
En primer lugar, Debemos reconocer nuestra condición:
Debemos estar conscientes de la condición en la que estamos. Si eso no ocurre no habrá acción. El texto hace una invitación para los que sepan cual es su condición. Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados.
«En estas palabras, Cristo habla a todo ser humano. Sépanlo o no, todos están cansados y cargados. Todos están agobiados con cargas que únicamente Cristo puede suprimir. La carga más pesada que llevamos es la del pecado» DTG 295
Isaías 53:6 Me muestra que ya no es a mí que me corresponde llevar el peso del pecado. Las consecuencias si, pero no la vergüenza, no la culpa. No podemos negar que debemos sentir despreció por el pecado, pero en Jesús «Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros».
En segundo lugar, hay un llamado al trabajo:
No asimilamos bien el término YUGO. Porque lo asociamos con su primo hermano EL TRABAJO. Y les dije que tenemos una distorsión infundada de que el trabajo es MALO.
“Llevad mi yugo sobre vosotros,” dice Jesús. El yugo es un instrumento de servicio. Se enyuga a los bueyes para el trabajo, y el yugo es esencial para que puedan trabajar eficazmente. Por esta ilustración, Cristo nos enseña que somos llamados a servir mientras dure la vida. Hemos de tomar sobre nosotros su yugo, a fin de ser colaboradores con él. – {DTG 296.1}
«El yugo que nos liga al servicio es la ley de Dios. La gran ley de amor revelada en el Edén, proclamada en el Sinaí, y en el nuevo pacto escrita en el corazón, es la que liga al obrero humano a la voluntad de Dios». DTG 296.2
En tercer lugar, hay una promesa:
Si estamos dispuestos a aprender de Dios, el nos promete que halláremos descanso. Pero no confundamos este descanso, sólo con el físico. El descanso físico es pasajero, efímero, descansas pero vuelves a sentir cansancio, eso no está mal, pues el cuerpo humano Dios lo diseño así a propósito, para que recordemos nuestra dependencia de él. Por eso Dios dio el sábado, independientemente del pecado, para que el hombre descansara.
El descanso que el ser humano más necesita es el espiritual.
Cuando descansamos espiritualmente podemos apreciar mejor lo que Dios me quiere enseñar.
Hay un contraste entre Yugo humano y Yugo divino
Yugo humano es pesado, difícil, doloroso, molestoso. A nadie le gusta un yugo, por eso no entendemos que es lo que significa el Yugo de Jesús. Lo confundimos con el Yugo de nuestra existencia e idealizamos mal la vida cristiana, nos identificamos con un buey que lleva a rastras una pesada carga.
Yugo divino en cambio es el gozo de colaborar, de participar, de compartir, de testificar, de hablar de lo que fue y ahora no es. Esa es la clase de yugo que llevas con gozo. Y con alegría. Es la razón por la que vez a una madre llevar 9 meses dentro de ella una criatura, pesa, yo no he estado embarazado nunca, pero veía a mi esposa y me daba tristeza verla caminar con su vientre agrandado por nuestras hijas. Pero ella era feliz con su carga. Porque tenía una esperanza. ¿Porque esa carga era ligera, ese yugo era fácil? Porque tenía una esperanza.
Para que tengan vida
Cuando no somos felices la existencia es difícil, tosca, y no cumple las espectatívas para las cuales Dios nos creó. Hemos sido creados para tener vida, para estar en vida. O sea con la Vida, con Cristo. El Señor dijo «Yo he venido para que tengan Vida». Y esa vida que Dios quiere que tengamos es en abundancia.
Conclusión
Hermano hermana, este día te invito a reflexionar en la condición de nuestro mundo. Nuestra existencia esta matizada por el afán, el dolor y el sufrimiento. Identificamos la felicidad como una meta que hay que salir a buscar a todo costo.
No podemos comprender que ser feliz es un estilo de vida. Es una decisión que tomamos cada día. Tenemos que aprender a ser feliz a pesar de las circunstancias. Filipenses 4:4 dice «regocijaos en en Señor Siempre»…
Cual es la condición sin Dios, trabajado, cargado, necesitas descanso. Jesús te dice venid a mi, y hallaréis descanso. Te ánimas a venir al Señor?.
Llamado
Venid a mi dice el Señor.
