Imagina el trauma que debe causar el ser obligado a cambiar tu entorno social o familiar. Que un día seas tomado prisionero y llevado a vivir a otra nación en la que todos los elementos culturales sean distintos a los que estás acostumbrado. Comida diferente, idioma diferente, escuela diferente, en fin otro mundo. Definitivamente esta situación no es para nada cómoda, sobre todo cuando el cambio es de mal para peor.
Daniel es el caso ideal para que tengas una idea de lo difícil que puede ser una situación como esa. Siendo un joven del linaje real, para Daniel y sus tres compañeros hebreos, ser llevados a Babilonia como esclavos al servicio del rey no fue para nada una situación fácil. De inmediato se inició un proceso que buscaba cambiar las costumbres e ideales de estos jóvenes con el propósito de hacerlos siervos a la orden del Rey Nabucodonosor.
El comportamiento de estos jóvenes hebreos es un buen ejemplo de cómo debe ser nuestra respuesta a la influencia del mundo en la vida y práctica de cada cristiano.
En primer plano, Daniel y sus compañeros eran inmigrantes en un país distinto. Al igual que Daniel y sus amigos tú y yo no pertenecemos a este mundo, somos ciudadanos del reino de Dios, y para nada las cosas de este mundo deben formar parte de nuestros anhelos. Eso no significa que no reconozcamos que vivimos aquí, pero no pertenecemos a este mundo. Somos un linaje distinto, al igual que lo fue Daniel y sus compañeros, tú y yo somos ciudadanos de otro reino.
En segundo lugar, para poder vencer en este sentido debemos tener ideales fuertes. Daniel propuso en su corazón no contaminarse, pero no se trata sólo de comida sino de adoración correcta. Se trata de reconocer que el Dios del cielo es todopoderoso y tiene la capacidad de sustentar incluso sin la necesidad de comida. No se trata de comer o no comer sino de confiar en que Dios tiene poder para sustentarme.
El resultado de la confianza de Daniel y sus compañeros en relación a la adoración tuvo un resultado que llamó la atención de los babilonios hacia el Dios de ellos. Es posible que para los babilonios el Dios de los hebreos no tenía poder sobre los dioses que ellos adoraban, sin embargo el hecho de que Jehová sustentara a los jóvenes hebreos y los ayudara a ser diez veces mejores a pesar de no comer los MANJARES que se les había asignado, seguro fue un punto que llamó la atención hacia el verdadero Dios que ellos aún no conocían en especial Nabucodonosor que era considerado un dios
Daniel es un ejemplo de que, a pesar de no estar en casa, podemos mantener nuestros principios invariables para la gloria de nuestro Dios. Siempre que confiemos en su cuidado y protección.
