Dios es Santo


El libro de los Salmos es sin duda uno de los más amados de toda la Biblia. En este himnario antiguo podemos encontrar una de las colecciones más impresionantes de la expresión espiritual humana. El hombre reacciona ante la grandeza de Dios. En esta oportunidad quiero expresar algunos de los conceptos espirituales que se encuentran en uno de los salmos más interesantes, me refiero al Salmo 99.

1 ¡Jehová reina!
Temblarán los pueblos.
Él está sentado sobre los querubines;
se conmoverá la tierra.
2 Jehová en Sión es grande
y exaltado sobre todos los pueblos.
3 ¡Alaben tu nombre grande y temible!
¡Él es santo!

4 La gloria del rey es amar la justicia;
tú confirmas la rectitud;
tú ejerces en Jacob la justicia y el derecho.
5 Exaltad a Jehová, nuestro Dios,
y postraos ante el estrado de sus pies.
¡Él es santo!

6 Moisés y Aarón entre sus sacerdotes,
y Samuel entre los que invocaron su nombre;
invocaban a Jehová y él les respondía.
7 En columna de nube hablaba con ellos;
guardaban sus testimonios
y el estatuto que les había dado.

8 Jehová Dios nuestro, tú les respondías;
fuiste para ellos un Dios perdonador
y retribuidor de sus obras.
9 Exaltad a Jehová, nuestro Dios,
y postraos ante su santo monte,
porque Jehová, nuestro Dios, es santo.

Quiero llamar la atención en primer orden a la expresión de soberanía que se puede apreciar con una simple lectura del salmo. «Jehová reina». Esta expresión es contundente, no da lugar a dudas. Dios es el soberano, y punto. La reacción de los pueblos, que de alguna manera están representando el intento de soberanía humana, es temblar ante la Soberanía de Dios.

¿Porqué es importante comprender que Dios es soberano?

La soberanía de Dios es un tema que debe ser internalizado de forma personal, cuando esto ocurre podemos ser más conscientes de nuestra responsabilidad como mayordomos.

Otra dimensión de Dios que nos presenta este salmo es su santidad. Sin embargo, el concepto de santidad que manejamos está influenciado por la tradición, en la cual la santidad se relaciona con la practica de lo bueno, sin embargo no implica algo inherente en el sujeto. No así con la santidad de Dios. Dios es Santo por naturaleza, no porque haya llegado a serlo sino simplemente por que lo es.

Es por ello que «la gloria del rey es amar la justicia», no necesariamente el rey la práctica. Pero en el caso de Dios, la justicia es confirmada en él. Dios no necesita conocer la justicia, Dios es justicia.

La mención de algunos personajes no es fortuita. Moisés cómo sacerdote y líder fue un ejemplo, sin embargo cometió errores, lo mismo que Aaron y Samuel y otros grandes hombres de los que no podemos poner en duda su dedicación a la obra de Dios. Por lo tanto la Santidad de ellos no depende de lo que hicieron, sino depende de su fe en Dios y cómo creyeron las promesas que Dios les dio por medio de Abraham. A nosotros lo mismo, estas promesas nos llegan por medio de la palabra de Dios.

El pueblo estaba e contacto con Dios de forma permanente, Dios con ellos en la nube y en el fuego. Dios está presente en toda área de la vida del creyente.

El carácter perdonador de Dios está presente, esta dimensión de Dios no puede ser olvidada, el perdón es lo que nos da acceso a la gracia maravillosa de Dios. Cuando no tenemos una comprensión plena del perdón que Dios nos ofrece, y la única noción que tenemos de perdón depende de la manera en que lo aplicamos los seres humanos, estamos muy lejos de entender la manera en la que Dios reacciona ante el pecado que cometemos. Dios es Santo y él odia el pecado, pero su amor por el pecador le lleva a manifestar su gracia maravillosa, lo que da origen a la propia manifestación de Dios por medio de Jesús, la máxima revelación de Dios.

Dios es Santo, por eso debemos exaltar su nombre, y el hecho de que los seres humanos caídos lleguen al punto de exaltar la grandeza de Dios es, para todo el universo, una manifestación de restauración del nombre de Dios para la eternidad.

Reina Valera Revisada (1995) Bible Text (Miami: Sociedades Biblicas Unidas, 1998), Sal 99.1–9.

 

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