Tema presentado en Luz de Bella Vista el 27 de mayo del 2017. Día de la presentación como nuevo pastor del naciente distrito.
Y el 17 de Junio en San Gerónimo…
Romanos 12.4–5 (RVR95BTO)
“4 De la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”.
Efesios 1.22–23. (RVR95BTO)
“22 Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”
Propósito del sermón:
Afianzar en la mente de los miembros el concepto: Institución creada por Dios, que tiene la iglesia. Que ella es depositaria de la misión de transmitir a la humanidad el mensaje de salvación a cada creyente y cómo descansa, en cada miembro de forma particular, la responsabilidad de ejecutar esa labor, conforme a la aceptación personal de una responsabilidad en la tarea de cumplir la misión que le ha sido asignada por Dios.
Mostrar la importancia que tiene la unidad del cuerpo de Cristo, o sea, que cada creyente comprenda que una de las funciones de la iglesia es producir unidad.
Para tales fines veremos algunos textos y citas del EP que nos darán luz sobre este tema.
Introducción
El símbolo del cristianismo primitivo.
La palabra IGLESIA aparece unas 108 veces en el NT, el concepto de comunidad de creyentes en la historia del cristianismo temprano no es escaso. Aunque en el AT se pueden encontrar referencias al significado de dicha palabra en muchos pasajes. Es decir, la Septuaginta, que es la versión griega del AT, nos presenta la palabra EKKLESIA de la cual deriva el concepto de iglesia que manejamos hoy con mucha frecuencia. Esto es relevante ya que, para muchos, la idea de una INSTITUCIÓN creada por Jesús es más una invención moderna y humana que la continuidad del plan de Dios para su pueblo en la tierra.
Dios renueva su pacto y hace a la iglesia la depositaria del mismo.
“21 «Y este será mi pacto con ellos», dice Jehová: «Mi espíritu que está sobre ti y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán jamás de tu boca ni de la boca de tus hijos ni de la boca de los hijos de tus hijos». Jehová lo ha dicho, desde ahora y para siempre”. Is 59.21.
Sin embargo, ¿qué es lo relevante para nosotros cuando escuchamos la palabra iglesia? ¿Cómo visualizamos la iglesia de manera personal? ¿Sabemos qué papel jugamos como miembros? ¿Cuál es la misión de la iglesia? ¿Es correcto pensar que la iglesia es el pueblo de Dios en la tierra?
Todas estas preguntas han sido debatidas a lo largo de los años en relación a la iglesia. No es nuestra intensión tener una respuesta definitiva a cada una de ellas. Nos proponemos, con la ayuda de Dios, presentar algunas ideas que pueden ser útiles si deseamos cumplir nuestro papel en el “CUERPO DE CRISTO”. Para ello veremos algunos aspectos bíblicos relacionados con la iglesia y su relación con el concepto del pueblo de Dios y con el creyente de forma individual.
La necesidad de establecer la iglesia
Es importante que establezcamos un punto de partida, y es que entendemos que la iglesia ha sido establecida por Cristo mismo. Esto puede ser demostrado al leer uno de los versículos que hacen referencia a la palabra EKKLESIA en el NT,
Mateo 16:18
“18 Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán”. Como se puede notar, Cristo expresa de forma clara que LA IGLESIA ha sido edificada por él.
En relación a la iglesia Elena G. de White declara lo siguiente:
“La Iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo. Desde el principio fue el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria. La iglesia es la depositaria de las riquezas de la gracia de Cristo; y mediante la iglesia se manifestará con el tiempo, aun a “los principados y potestades en los cielos” (Efesios 3:10), el despliegue final y pleno del amor de Dios. (HAp 9.1)
Como podemos notar, para que el plan de Dios tuviera un medio eficaz para ser llevado a cabo, Cristo establece la iglesia como una especie de continuidad de su pueblo. A través de LA IGLESIA el señor quiere llevar a cabo la misión de proclamar la salvación a la humanidad, invitando a los propios hombres a participar junto a él de dicha labor.
Así podemos verlo en la siguiente declaración:
“Para continuar su obra, Cristo no escogió la erudición o la elocuencia del Sanedrín judío o el poder de Roma. Pasando por alto a los maestros judíos que se consideraban justos, el Artífice Maestro escogió a hombres humildes y sin letras para proclamar las verdades que habían de llevarse al mundo. A esos hombres se propuso prepararlos y educarlos como directores de su iglesia. Ellos a su vez habían de educar a otros, y enviarlos con el mensaje evangélico. Para que pudieran tener éxito en su trabajo, iban a ser dotados con el poder del Espíritu Santo. El Evangelio no había de ser proclamado por el poder ni la sabiduría de los hombres, sino por el poder de Dios”. (HAp 15.1)
Es parte del deseo de Dios que, por medio de una relación estrecha con él, cada uno de sus hijos sea salvo y participe del plan de salvación. Y para que esta tarea sea realizada de forma más amplia, Dios establece LA IGLESIA como una organización de la cual el creyente forma parte, en la que el crece espiritualmente y comparte su propia experiencia con otros.
Por lo tanto, es en la iglesia donde el creyente crece. Efesios 4:15-16 nos recuerda esto:
“15 sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”.
Es pues la iglesia una institución de una importancia capital para llevar a cabo la misión de presentar el evangelio a la humanidad. Y cada uno de los miembros juega un papel importante en el cumplimiento de la misión.
La iglesia debe procurar la unidad con Dios
“En estos primeros discípulos había notable diversidad. Habían de ser los maestros del mundo, y representaban muy variados tipos de carácter. A fin de realizar con éxito la obra a la cual habían sido llamados, estos hombres, de diferentes características naturales y hábitos de vida, necesitaban unirse en sentimiento, pensamiento y acción. Cristo se propuso conseguir esta unidad. Con ese fin trató de unirlos con él mismo. La mayor preocupación de su trabajo en favor de ellos se expresa en la oración que dirigió a su Padre: “Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa;” “y que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también a mí me has amado.” Juan 17:21, 23. Su constante oración por ellos era que pudiesen ser santificados por la verdad; y oraba con seguridad, sabiendo que un decreto todopoderoso había sido dado antes que el mundo fuese. Sabía que el Evangelio del reino debía ser predicado en testimonio a todas las naciones; sabía que la verdad revestida con la omnipotencia del Espíritu Santo, habría de vencer en la batalla contra el mal, y que la bandera teñida de sangre flamearía un día triunfalmente sobre sus seguidores”.
HAp 17.2
La iglesia en el tiempo del fin
En el libro de Apocalipsis desde el capítulo 2:1 al 3:22, se presenta a la iglesia de Dios en sus diversas etapas, siendo la última de ellas una ilustración de la condición de la iglesia para el tiempo del fin. Aunque esta ilustración representa a la iglesia de forma colectiva, no tiene por qué emularse en cada creyente de forma particular, por el contrario, este mensaje debe llevarnos a reflexionar para que cada uno de nosotros no forme parte de una iglesia tibia, sino de una iglesia caliente.
Una segura salvaguarda para evitar ser parte de los TIBIOS es conectarnos con la misión de la iglesia de alguna manera. Dios espera de nosotros un involucramiento. Y cuando estableció la iglesia no sólo llamo a las multitudes, sino que de forma particular apartó a algunos para que desarrollaran una labor especial. A estos los llamó APOSTOLES y les dio cierta autoridad.
Pero más aún al establecer la iglesia como medio, le dio potestad a esta para atar y desatar, o sea para ejecutar su voluntad por medio de ella.
“…todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos”. Mateo 16.19
La iglesia, por lo tanto, no es una institución humana, aunque esté compuesta por humanos. A pesar de que la humanidad está presente en ella, la iglesia tiene el propósito no de exaltar al hombre sino a Dios, y su plan de restablecer al ser humano a la posición que le fue dada al momento de ser creado.
Depositaria de la Verdad
La iglesia tiene la responsabilidad de transmitir la verdad. A través de La Biblia Dios ha dejado plasmada su voluntad para que el ser humano pueda alcanzar salvación. La iglesia tiene la tarea de compartir La Palabra. Cada creyente como miembro de la iglesia debe unirse a la tarea de predicar la palabra. La iglesia provee el medio a través del cual esta labor debe ser ejecutada.
Características de la iglesia
La iglesia debe reflejar a Dios. Desde el principio Dios ha obrado por medio de su pueblo para proporcionar bendición al mundo. La iglesia es un canal de bendición. A través de toda La Escritura podemos notar que Dios ha enviado a sus mensajeros. Dios es un Dios de Misión. Por lo que una de las características de la Iglesia es ser un medio para que el ser humano cumpla el rol de comunicar la verdad.
La Iglesia debe proclamar el evangelio.
¿Quién gobierna la Iglesia?
“La iglesia es la fortaleza de Dios, su ciudad de refugio, que él sostiene en un mundo en rebelión. Cualquier traición a la iglesia es traición hecha a Aquel que ha comprado a la humanidad con la sangre de su Hijo unigénito. Desde el principio, las almas fieles han constituido la iglesia en la tierra. En todo tiempo el Señor ha tenido sus atalayas, que han dado un testimonio fiel a la generación en la cual vivieron. Estos centinelas daban el mensaje de amonestación; y cuando eran llamados a deponer su armadura, otros continuaban la labor. Dios ligó consigo a estos testigos mediante un pacto, uniendo a la iglesia de la tierra con la iglesia del cielo. El ha enviado a sus ángeles para ministrar a su iglesia, y las puertas del infierno no han podido prevalecer contra su pueblo”. HAp 10.3
“A través de los siglos de persecución, lucha y tinieblas, Dios ha sostenido a su iglesia. Ni una nube ha caído sobre ella sin que él hubiese hecho provisión; ni una fuerza opositora se ha levantado para contrarrestar su obra, sin que él lo hubiese previsto. Todo ha sucedido como él lo predijo. El no ha dejado abandonada a su iglesia, sino que ha señalado en las declaraciones proféticas lo que ocurriría, y se ha producido aquello que su Espíritu inspiró a los profetas a predecir. Todos sus propósitos se cumplirán. Su ley está ligada a su trono, y ningún poder del maligno puede destruirla. La verdad está inspirada y guardada por Dios; y triunfará contra toda oposición. HAp 10.4
No podemos obviar que el ser humano es actor en el desarrollo de la iglesia, pero nunca debemos pasar por alto que es Dios quien controla y dirige su iglesia.
El deber de cada miembro en la iglesia
“Hemos de ser cristianos sinceros y fervientes, que realicen con fidelidad los deberes confiados a sus manos, y que miren siempre a Jesús, el Autor y Consumador de la fe. Nuestra recompensa no depende de nuestro éxito aparente, sino del espíritu con el cual se realiza nuestro trabajo”.
CE 117.2
“Un cristiano saludable y en crecimiento no será un receptor pasivo entre sus compañeros. Debe dar tanto como recibir. Nuestras gracias aumentan mediante el ejercicio. La sociedad cristiana nos proporcionará aire puro para respirar, y al respirarlo debemos ser activos. La obra cristiana realizada, las simpatías, el ánimo y las instrucciones dados por nosotros a aquellos que los necesitan; la abnegación, el amor, la paciencia y el aguante que son necesarios, ejercitados en la obra cristiana, crearán en nosotros fe, obediencia, esperanza y amor a Dios. … Es esencial para los músculos y la fortaleza espiritual que el alma tenga ejercicio. Debe hacerse una obra desplegando actividad espiritual en el aprovechamiento de las oportunidades para hacer el bien. … Cuanto más fiel sea una persona en el cumplimiento de sus deberes cristianos, tanto más vigor desarrollará.
NEV 262.2
Conclusión
La iglesia es la institución creada por Dios para ayudar al ser humano a cumplir la misión de predicar la verdad del evangelio. Es el objeto del supremo cuidado de Dios.
“La iglesia de Cristo es la intermediaria elegida por Dios para salvar a los hombres. Su misión es llevar el Evangelio al mundo. Esta obligación recae sobre todos los cristianos. Cada uno de nosotros, hasta donde lo permitan sus talentos y oportunidades, tiene que cumplir el mandato del Salvador”.
CC 81.1
Llamado
Tu y yo tenemos una invitación de parte de Dios a formar parte del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. En este cuerpo cada uno de los miembros son parte activa e importante. Cada creyente debe involucrarse en la misión de ayudar a otros a alcanzar la salvación.
