Restaurados por la Palabra


(Ruth 2:2)  “Un día Rut, la moabita, dijo a Noemí: –Te ruego que me dejes ir al campo a recoger espigas en pos de aquel a cuyos ojos halle gracia. –Vé, hija mía –le respondió ella.

Propósito

Analizaremos qué llevó a Rut a la restauración. Como su abnegación y su trabajo, junto a la fe y el conocimiento de la palabra le dieron la victoria.

El papel de la gracia como regalo de Dios.

La obediencia y la paciencia en la edificación del carácter

Introducción

Ya hemos iniciado el viaje por los senderos de Belén, La casa del pan. Ahora nos toca seguir la aventura junto a estas dos mujeres singulares, cada una de ellas representa lo que la fe y la esperanza en Dios, puede lograr.

Hemos visto a Rut hacer un voto de fidelidad a su suegra:

(Ruth 1:16)  Rut respondió: –No me ruegues que te deje y me aparte de ti, porque a dondequiera que tú vayas, iré yo, y dondequiera que vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios. (Ruth 1:17)  Donde tú mueras, moriré yo y allí seré sepultada. Traiga Jehová sobre mí el peor de los castigos, si no es solo la muerte lo que hará separación entre nosotras dos.

La hemos visto seguirle y estar dispuesta a sufrir penalidades e incluso a morir por el amor incondicional que tenía a la madre de su esposo muerto.

Pero ¿qué haría Rut ahora con sus sueños y sus ideales personales? Ella había decidido que el pueblo de Noemí sería su pueblo, por lo tanto, ella debía aprender sobre ese pueblo.

Cuando llegamos a una nación como inmigrantes, uno de los desafíos es lidiar con las costumbres de esos países y aprender. Un nuevo idioma, una nueva cultura, una nueva forma de pensar.

Cuando esos cambios son incoherentes con las costumbres que ya tenemos, muchas veces nos bloqueamos a cambiar y pasamos toda la vida tratando de adaptarnos a nuestra nueva vida.

Para Rut no fue diferente. Sin embargo ella fue victoriosa, relativamente en poco tiempo. ¿Dónde podemos enfocar el motivo su victoria?

¿Qué le dio a esta moabita la esperanza para llevar a cabo el plan?

La palabra de Dios tiene poder

En la vida de todo ser humano llegan momentos en los que no podemos luchar con nadie más. Un día quedo sólo yo, humanamente. Cuando todos se han ido, cuando las circunstancias son desfavorables, cuando creemos y sentimos que nadie nos comprende luchamos solos.

Nos refugiamos en diversas cosas. Algunos se refugian en el trabajo, otros en los placeres, otros en las emociones extremas.

El hombre tiene un vacio interno que llenar. Y en la búsqueda de llenar ese vacío recurre a cualquier cosa.

Que hizo Rut, el primer día de llegar a Belén. Ese detalle no se registra de forma puntual en la Biblia, pero podemos llegar a una conclusión. Rut estaba atenta a la palabra de Dios.

Su llegada a Belén no pudo ser más oportuna, pues le permitió poner a prueba la propia palabra de Dios, e incluso la obediencia de los judíos a esa palabra.

En Levítico 19: 9 y 10, Dios había ordenado a los que segaban un campo que debían hacer provisión para los pobres y extranjeros.

(Leviticus 19:9)

9»Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta el último rincón de ella ni espigarás tu tierra segada. 10 No rebuscarás tu viña ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo, Jehová, vuestro Dios.

Rut era extranjera, Dios había hecho provisión para ella.

Dios no proveerá, ya Dios proveyó.

Rut rebusco la palabra en busca de ayuda. Había aprendido que en la palabra de Dios había poder.

Y confió en la palabra de Dios.

Oh hermanos, cuando entenderemos que:

En la palabra de Dios hay poder, en la palabra de Dios hay sustento, en la palabra de Dios hay fortaleza, en la palabra de Dios hay dirección, en la palabra de Dios hay corrección en la palabra de Dios hay Gracia, en la palabra de Dios hay Salvación. Gracias Dios por tu palabra ¡Amén!

Cuando encontró la palabra, la palabra le dio la respuesta.

Mis hermanos queridos, cuando esa respuesta llega por medio de la palabra, no podemos quedar de brazos cruzados. Hay que ponerse en acción y así lo hizo ella.

La recompensa de creer en la palabra.

Ruth creyó en la palabra y se fue a recoger espigas con el permiso de su suegra.

Llegó a trabajar y lo hizo con denuedo, si parar, sin detenerse. No había tiempo para perderlo.

De la misma manera ocurre con el carácter. Si queremos que Dios pueda transformar nuestro corazón debemos invertir en mejorar nuestra comunión con él. Muchos nos preocupamos por nuestras buenas relaciones humanas, y descuidamos o dejamos a un lado la más importante de las relaciones. La nuestra con el Todopoderoso.

Rut vino al campo de Booz y allí trabajó tanto que recogió cerca de 75 libras de cebada, (Verso 17 dice un efa).

Su trabajo impactó en Booz, quién ya había escuchado hablar de las virtudes de aquella moabita.

Y este le llamó y le dijo que no fuera a otro campo a cegar. Que viniera y tomara agua cuando le de sed.

Ella entonces le cuestionó. Y él le dio la respuesta.

Viniste a refugiarte en las alas de Jehová.

El salmo 91 dice “El que habita al abrigo de Dios, Morará bajo la sombra del Omnipotente”. Rut vino a refugiarse en las alas de Dios.

Algo interesante es que el nombre de Booz, en hebreo significa “En el está la fuerza”.

Hay poder en Jehová para salvar.

El agradecimiento y el rendir cuentas

No podemos pretender recibir bendiciones y simplemente vivir sin obligaciones de fe. Rut había hecho un pacto, no sólo con Noemí, sino tan bien con el Dios de Noemí.

Y por lo visto ella notó que hay que rendir cuentas a Dios. Son muchos los que quieren vivir sin responsabilidad. La vida tiene sentido cuando podemos compartirla. Rut tenía una responsabilidad con Dios y con su suegra. Así que, de lo que comió y le sobró, ella llevó para Noemí. Y al llegar le hizo saber todo lo que había pasado. Y como Dios le había prosperado aquel día.

Son muchos los que no dan cuentas de su existencia a Nadie, por ello no tienen motivación para seguir adelante.

El consejo sabio de Ruth vino a ella.

Y ella “Seguía viviendo con su suegra”.

Conclusión

Hemos aprendido varias lecciones de este capítulo

  • Hay poder en la palabra de Dios
  • Hay recompensa cuando creemos en la palabra de Dios
  • Y debemos dar cuentas cuando somos bendecidos.

El llamado de este mensaje es a confiar en la Palabra.

A esperar en las promesas de Dios.

Y a estar dispuestos a ser obedientes, agradecidos y buenos administradores de las bendiciones de Dios.

Llamado

Te gustaría estar atento a la palabra y a las bendiciones de Dios.

Bendiciones

4 comentarios sobre “Restaurados por la Palabra

  1. tambien que te sanes porque te oigo que estas enfermo pero recuerda que estoy orando por ti sabes que te quiero te mando muchos saludos . tu kerida hija darcy te extrana

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