El fruto de la redención


(Rut 4:9 y 10) Dirigiéndose a los ancianos y a todo el pueblo, Booz dijo:
–Vosotros sois testigos hoy de que he adquirido de manos de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón. Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos, ni de entre su pueblo.[d] Vosotros sois testigos hoy.

Propósito
• La fe y el pacto tienen recompensa
• Apreciar el don de la redención, sobre todo porque es un don.
• Dios no nos rechaza, somos sus criaturas.

Introducción
Durante los últimos sábados hemos aprendido muchas lecciones importantes que de seguro nos ayudarán en nuestra vida espiritual.
1. No debemos salir de la casa del pan.
2. Si deseamos bendiciones debemos prepararnos para recibirlas
3. Rendir cuentas es parte fundamental de la mayordomía.
En este último sermón de esta serie, vamos a conocer el punto central y final del libro de Rut. Veremos la Fe recompensada de Rut, que creyó en Dios más allá de lo que Noemí imaginaba.
Veremos la redención impartida en Rut.
Y por supuesto los resultados de la redención redundan en bendición espiritual. Somos introducidos en la familia real, por medio de la redención.
¿Qué significa redimir?
(generalmente es traducción de formas del verbo heb. gâ’al, «rescatar», «comprar otra vez», «recuperar»; gr. agorázÇ, «comprar»; lutróÇ, «librar por el pago de rescate», «redimir», «libertar», «rescatar»).
El término «redimir» se usa en el sentido de:
1. Rescatar o comprar de nuevo propiedades o esclavos.
2. Liberar de cautividad física.
3. Redimir del pecado y la esclavitud espiritual Un dueño hebreo de tierras, forzado a venderlas (en realidad, alquilarlas) por razones financieras, podía redimir sus tierras en cualquier momento (Lv. 25:25).
Booz estaba dispuesto a redimir la propiedad que había pertenecido al esposo de Noemí (Rt. 4:1-10).
Nuestra redención es posible por medio del sacrificio de Cristo (Gá. 3:13; 4:4, 5; 1 P. 1:18, 19; Ap. 5:9; etc.).
La fe de Rut hizo posible su redención
Cuando Rut acepto ser parte del pueblo de Noemí y cuando acepto al Dios de Noemí, también acepto la redención. No sólo la redención económica y social, sino la espiritual.
Ahora ella no sería más la moabita, ahora ella formaría una familia con uno del pueblo. Sé que usted pensará que ya lo había hecho con Mahlón, hijo de Elimelec y Noemí, pero en esa ocasión estaban fuera de la casa. Es decir No había pacto, ni había un compromiso de parte de Rut para con Dios.
En el capítulo cuatro, encontramos una confirmación del pacto de Dios con sus hijos. Vimos a Rut en el capítulo uno haciendo un Pacto con Dios, ahora Dios confirma el pacto con Rut y a través de ella con todos los hombres.
Dios nos acepta sin importar nuestro origen. AMÉN.

Debemos apreciar la redención
¿Qué valor tiene la redención para ti? Haz caminado con Dios hasta hoy y puedes hacer tus propias evaluaciones. ¿Dios ha sido bueno? ¿Ha cumplido sus Promesas? ¿Ha suplido tu necesidad?
La más importante pregunta en medio de esto es: ¿Qué valor tiene la redención para ti?
La cambiarías por algo terrenal, tendrías miedo de perder tu herencia. El otro pariente rechazó redimir a Rut, el argumento fue, no quiero dañar mi herencia, pero él no se imaginó que su herencia es Jehová. Y rechazó seguir las instrucciones, prefirió CEDER su derecho, por amor a las cosas de este mundo.
El ser humano está cediendo su derecho a la redención por momentos de placer terrenales.
Pero tú y yo tenemos un llamado de Dios a velar por nuestra redención y la de nuestros hermanos.
Velemos por nuestra redención:
Comparto con ustedes esta cita:
“El fundamento de nuestra esperanza en Cristo es el hecho de que nos reconozcamos a nosotros mismos como pecadores necesitados de restauración y redención”.
Tú y yo necesitamos ser redimidos
Porque somos pecadores tenemos ánimo para reclamarlo como nuestro Salvador,… No delatemos, condenemos y destruyamos como si nosotros fuéramos perfectos. La obra de Cristo consiste en reparar, curar, restaurar. Dios es amor en sí mismo, en su misma esencia. (Review and Herald, 26 de febrero, 1895).

Tú y yo somos hijos de Dios
Por último, Dios te ha elegido. Eso te convierte en alguien especial. Es posible que hoy te sientas rechazado, aislado del afecto de alguien, lejos de los que quieres. Pero recuerda estas palabras del pacto de Rut. “Tu Dios será mi Dios”.
Rut no conocía el Dios de Noemí, pero decidió conocerlo.
Rut no conocía la voluntad del Dios de Noemí, pero decidió obedecerle.
Rut no conocía lo que Dios había expresado, pero decidió estudiar su palabra.
Rut no tenía nada más en este mundo, Pero ganó al Dueño del universo.
Las promesas de Dios están allí para ti que eres ahora Hijo de Dios por redención:
(Jeremías 31:3) Jehová se me manifestó[c] hace ya mucho tiempo, diciendo: “Con amor eterno te he amado;[d] por eso, te prolongué mi misericordia.
(Isaiah 43:1)
“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, Jacob, y Formador tuyo, Israel:
«No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú”.
(Isaías 44:22) Yo deshice como a una nube tus rebeliones y como a una niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí»”.

Conclusión
Nuestra fe debe cada día crecer, debemos confiar en el Dios al cual hemos creído y nuestro pacto con él debemos renovarlo, así como sus misericordias son nuevas cada día.
Apreciemos la maravillosa redención que nos ha dado el Señor. Como lo hizo Booz. Demos el valor que tiene, no cambiemos lo santo y eterno por lo profano y pasajero de este mundo.
Recordemos que hemos sido escogidos por Dios. El nos quiere redimir.

Llamado
¿Estás dispuesto a desarrollar tu fe y esperar en el Señor por su recompensa? ¿Deseas que Dios complete en ti la redención que te ha ofrecido?
Que Dios te bendiga.

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